Soy una mujer debil, muy debil. Me he comido los bombones de la caja de Doña Jimena que traía mi cesta de Navidad. No me di cuenta de cuantos me habia comido hasta que vi la caja vacia. Y se acerca la Nochebuena y la Navidad, con sus dulces tan tentadores. Soy debil y caigo en la tentación. Me juré que no los comería y no he cumplido mi palabra.
He traido un gato a casa, es muy pequeñito. Lo he encontrado al lado de un contenedor de basura, y no he podido evitarlo. Lo traje para casa, lo bañé bien y le di atún y leche. Por la tarde fui con el al veterinario, no tiene rabia ni nada importante. Le ha dado tratamiento y lo ha vacunado. Le he puesto Sócrates, me gusta ese nombre. Ya no estoy tan sola, Sócrates me hace compañía, ademas es cariñoso, creo que era el gato de alguien, pero lo abandonó a su suerte. Y su suerte fue el encontrarme a mi, jejeje vivirá como un marajá. Le he puesto un collarcito de cuentas de cristal, me gusta. Le he hecho una camita en una caja de zapatos, le he puesto algodon en el fondo y un pañuelo blanco haciendo de colchon, despues le he puesto un trocito de una bufanda. se ha acurrucado y no ha protestado. Ahora mismo lo tengo en mi cuerto con su camita, es tan cuco.
Nota mental: Mañana ir a comprar todo lo necesario para la vida diaria de Sócrates.